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BANGUAT: INFELIZ ANIVERSARIO

En 2026 se cumplen 100 años de la creación de la banca central en Guatemala. Originalmente (1926) llamado “banco central de Guatemala” y posteriormente, 1946, Banco de Guatemala (Banguat). En 1926 también se emite por vez primera el “Quetzal”. Es por ello que el Banguat ha lanzado billetes conmemorativos y una agresiva campaña mediática por sus aniversarios.

 

Así mismo, el Crédito Hipotecario Nacional (CHN) cumple 96 años de existencia (1930) y en octubre próximo será designado el nuevo presidente de la Junta Monetaria y del Banguat, razones por las cuales al proyecto de país Fusionista se nos presenta la oportunidad de reiterar nuestra más audaz propuesta en materia monetaria y bancaria: el cierre del Banguat, la privatización del CHN, el retorno al patrón oro clásico y al sistema de reserva al 100%.

Pero, ¿Y no es el banco central la institución que logra que el “quetzal mantenga su valor”? ¿Acaso el Banguat no es la institución que preserva el “tipo de cambio” del quetzal con respecto a otras monedas? ¿No es el Banguat una institución eminentemente técnica, independiente y apolítica? ¿Acaso la limitación al banco central de financiar al gobierno (Art. 133 constitucional) no ha sido suficiente? ¿No es el CHN una “institución financiera sólida pues cuenta con la garantía incondicional e ilimitada del Estado y que contribuye al desarrollo económico del país”?

 

¡Develemos la verdad, pero antes un poco de historia!

 

El dinero es un bien económico, como cualquier otro, por tanto un bien escaso susceptible de la ley natural de la oferta y la demanda. A través de los siglos los grupos sociales fueron creciendo, aumentando el grado de especialización y división del trabajo. El trueque o intercambio directo de bienes y servicios se fue haciendo cada vez más costoso e inconveniente. El dinero vino a facilitar ese intercambio de bienes y servicios, reduciendo el tiempo y esfuerzos requeridos.

Con el pasar del tiempo el dinero ha cambiado de “formas”. En las sociedades modernas la forma finalmente adoptada fue la de billetes y monedas. El dinero sirve: 1) como medio de intercambio, 2) como unidad de cuenta y 3) como reserva del poder adquisitivo. Desde tiempos muy antiguos el dinero tuvo un valor intrínseco, inherente, consubstancial, y por tanto las monedas eran acuñadas con metales preciosos: oro y plata, especialmente. Posteriormente, los billetes se encontraron prácticos de utilizar, pero fueron concebidos originalmente como un “pagaré”, siempre con respaldo en metal precioso.

La banca central por su parte también ha sido producto de la evolución histórica. El Profesor Julio H. Cole enseña en su obra “Dinero y Banca” que “en la mayoría de los países más antiguos un solo banco llegó a asumir más y más la posición de “banco central”, debido principalmente a un monopolio legal en la emisión de billetes. No se llamaban originalmente bancos centrales, sino que generalmente eran conocidos como “bancos de emisión” o bancos “nacionales””. ¡En Guatemala empezó por llamarse «caja reguladora»!

 

El primer banco central fue el de Inglaterra (1694). Creado con el propósito de “prestar dinero al gobierno, a cambio del privilegio de emisión de billetes conferido por medio de un acta del parlamento”. Le siguió Francia (1800), Países Bajos (1814), España (1856), Alemania (1875) y Japón (1882). Ya por entonces nos relata el Dr. Ron Paul en su obra “End the FED” Estados Unidos había intentado varias veces crear un banco central; pero no fue sino hasta 1907 que el pánico bancario provocó el ímpetu de “poderosos” banqueros y políticos. En 1908 el Congreso creó la Comisión Nacional Monetaria y en noviembre de 1910 acontece una reunión “secreta” en la costa de Georgia, en el famoso resort Jekyll Island Club, donde se perfilaría lo que luego sería la “ley de la Reserva Federal”, la cual diera lugar finalmente a la creación de la FED un 23 de diciembre de 1913. 

 

La historia es importante para entender la realidad que hoy motiva nuestro cuestionamiento de la banca central, política pública que, por cierto, detalle no menor, está consagrada en el decálogo del Manifiesto Comunista de Karl Marx de 1848: centralización de la banca y el crédito en manos del Estado (política No. 5). No debería sorprendernos, al fin y al cabo el dinero, la banca y el crédito, son instituciones que constituyen un pilar fundamental para la economía de cualquier país.

 

En general, hasta el siglo XIX el dinero y la banca fueron instituciones completamente privadas. Conforme las ideas humanistas, colectivistas y marxistas fueron ganando terreno en la política estas esferas fueron siendo usurpadas por los gobiernos hasta llegar a “normalizar” hoy en día su intervención, siendo una especie de “vacas sagradas”, por incuestionables.

 

En América Latina y Guatemala fue la “misión Kemmerer”, una comisión de expertos liderada por el economista estadunidense, Edwin Walter Kemmerer, quien entre 1919 y 1930 impulsara la creación de bancos centrales en la región. Resultado de esta misión en 1926 se funda el primer banco central en Guatemala. Aquel banco central hasta la reforma de 1993 tuvo básicamente dos funciones: ser prestamista de última instancia y ejercer el derecho exclusivo en la emisión monetaria. En 1993, mediante reforma constitucional, se introdujo la prohibición de financiar al Estado, salvo catástrofes o desastres públicos.

Repasada brevemente la historia, conviene ahora “desmontar” los mitos y fraudes que se han creado en torno al banco central, el quetzal y el crédito estatal, sus presumidos beneficios y el aura de instituciones “técnicas, independientes, eficientes y benevolentes”. Veamos.

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Fuente: Guateendatos.org con base en INE, estadística por tema, Índice de precios al consumidor.

 

En este gráfico se observa la pérdida de poder adquisitivo del quetzal desde 1983 a 2026, prácticamente la era “democrática” (43 años). El poder adquisitivo de una moneda refiere cuánto alcanza a comprar con ella. Cae a medida que los precios suben. “Frente a diciembre de 2010, en junio de 2026 el quetzal conserva Q0.55 de poder de compra: perdió el 45 % en quince años y medio. Visto al revés, lo que en 2010 costaba Q1 hoy cuesta Q1.83.” nos informa Guate en Datos, una iniciativa del Observatorio Económico Sostenible (OES) de la Universidad del Valle de Guatemala.

 

El mito de que el Banguat conserva el valor del quetzal realmente es falso. Las teorías subyacentes a sus modelos econométricos y los grandes números (la “macro”) encierran muchos errores de cálculo, rezago y falsas conclusiones. En realidad (la “micro”), la vida hoy es mucho más cara que antes y en ese fenómeno ha tenido mucho que ver el banco central. Primero, a golpe de emisión monetaria (impresión discrecional de dinero fiduciario, sin respaldo metálico), la cual crece, según el economista Clynton López (UFM) a un ritmo interanual promedio de 13 %, en los últimos 6 años.

 

La inflación es un fenómeno propio de la moneda, y no el resultado de la “avaricia” del empresario. La inflación (de dinero) es una decisión política que tiene como resultado el incremento de los precios. Por tanto es una especie de “impuesto escondido”, que la gente no ve como responsabilidad del gobierno, pero de hecho lo es.

 

Segundo, el Banguat mantiene una política de aumento de las reservas monetarias internacionales (RMI). Luis Pedro Mendizábal de UFM Market Trends al respecto señala: “La acumulación de dólares en las reservas es, principalmente, un instrumento para controlar el tipo de cambio, pero también genera inyecciones de liquidez en quetzales en el mercado monetario al comprar los dólares. Desde el inicio de la pandemia en 2020, las RMI han incrementado aproximadamente un 36%”.

 

Así, el Banguat ha contribuido al incremento la deuda pública –hoy equivalente a Q20,000 por guatemalteco, si incluimos la deuda oculta con el IGSS y el Banguat–, y ha afectado negativamente los cuatro precios fundamentales de la economía: 1) precio de bienes y servicios (inflación), 2) precio de quetzal frente al dólar y otras divisas (tipo de cambio), 3) precio del capital (tasa de interés), golpeando indirectamente el último: 4) precio del trabajo (salarios).

 

Desde que el presidente Richard Nixon cerró la ventana del oro el 15 de agosto de 1971, este ancló a Estados Unidos a una moneda fiduciaria pura. Los resultados, como señala el Dr. Paul en su más reciente artículo: infeliz aniversario, “han sido desastrosos”.

 

Y no solo para Estados Unidos. Guatemala prácticamente está anclada al dólar estadunidense, llamándosele a este sistema monetario “patrón dólar”. Al no tener respaldo en oro, el dólar se convierte en dinero “fiduciario” (que depende únicamente de la confianza que merezca el político de turno), o sea, es puro dinero de papel, dinero falso. Por tanto, todo fenómeno monetario que experimente el dólar lo experimentará indirecta, pero inevitablemente, el quetzal.

 

Las constantes e injustas guerras (warfare) y la política de estado de bienestar (wealthfare) que ha aplicado Estados Unidos en prácticamente todo el siglo XX y lo que va del siglo XXI, ha drenado la riqueza que hubo de crear con mucho esfuerzo el pueblo estadunidense durante el siglo XIX. Al respecto el Dr. Paul anota:

 

El dólar ha perdido más del 97 por ciento de su poder adquisitivo desde la creación de la Reserva Federal en 1913, y la mayor parte del descenso del dólar se ha producido desde 1971. El dinero fiduciario es la verdadera causa de la crisis de asequibilidad.

 

El dinero fiduciario fomentó el crecimiento del gasto federal. Al cortar el último vínculo entre el dólar y el oro, el presidente Nixon permitió a la Fed monetizar una cantidad, cada vez mayor, de deuda federal. La deuda federal rondaba los 400.000 millones de dólares cuando el presidente Nixon cerró la ventana del oro. Solo diez años después, la deuda federal alcanzó el billón de dólares. Hoy en día, la deuda federal supera los 39 billones de dólares y aumenta en un billón cada tres o cinco meses.

 

El Banguat y Guatemala no es ajeno a esta crisis. La importa constantemente. Lo que sucede es que se encarga de maquillar y ocultar la realidad, estabilizando artificialmente el sistema, mediante la manipulación de la inflación, el tipo de cambio y la tasa de interés (líder).

 

Y aunque teóricamente el banco ha dejado de financiar al Estado, los economistas de UFM Market Trends aclaran: “La mayoría de guatemaltecos piensa que el Banco de Guatemala no financia al gobierno, y esto es, en parte, verdad. Sin embargo, el Banco de Guatemala tiene el 22,5% de sus activos en diferentes formas de deuda del Estado de Guatemala”. Dicha deuda del Estado de Guatemala con el Banguat, llamada “bomba monetaria”, asciende a 30,163 millones de quetzales al 2026 (estimación realizada por Olav Dirkmaat de UFM Market Trends).

 

Y la crisis del dólar se agrava. La guerra injusta y no provocada de Israel y Estados Unidos contra Irán, ha provocado un golpe importante al sistema del Petrodólar, sistema por el cual se obliga el pago de petróleo en dólares a los países productores miembros de Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). La escalada de conflictos regionales en Europa, Sudamérica y Oriente Medio, todos conflictos “proxi” (por delegación a terceros) entre la potencia en declive y las potencias en ascenso (Rusia y China) ha provocado una especie de desglobalización, afectando el precio de los combustibles y las cadenas de suministros, impactando fuertemente al bolsillo de los ciudadanos de Occidente.

 

Guatemala, dada su fuerte dependencia de Estados Unidos y su adicción al dólar, se ve arrastrada hacia los ciclos económicos de auges y caídas, que el Banguat maquilla con sus políticas de “estabilización”, pero que son sentidas por la gente en la economía real.

 

El Banguat, por tanto, no es ni ha sido una entidad eminentemente técnica, como han querido hacernos creer. Es una entidad naturalmente política, supeditada al vaivén de las ideologías predominantes y de grupos de interés. Su máxima autoridad, la Junta Monetaria, es conformada por un presidente y un vicepresidente (1), que son designados de forma directa y discrecional por el Presidente de la República; luego sus miembros titulares: 2) Ministro de Finanzas Públicas, 3) Ministro de Economía, 4) Ministro de Agricultura, Ganadería y Alimentación, 5) un miembro electo por el Congreso de la República, 6) un miembro electo por los bancos privados y, 7) un miembro electo por la Universidad de San Carlos de Guatemala.

 

A todos subyace una carga ideológica, lo cual implica adhesión a teorías monetarias, bancarias y de crédito público. Esos marcos teóricos no son neutrales ideológicamente, por muy “científicos” que quieran considerarse. La teoría monetaria de Mises, por ejemplo, es diametralmente opuesta a la teoría monetaria de Keynes; la primera apuesta por libertad y la privatización del dinero, crédito y banca, la segunda por su estatización y manipulación.

¿Y por qué la inclusión de los grupos de interés en la Junta Monetaria? Tanto el CACIF como la USAC son grupos de interés en conflicto, ideológicamente hablando. La universidad estatal, su liderazgo, tradicionalmente ha abrazado la ideología marxista, colectivista y revolucionaria, mientras que las cámaras empresariales, tradicionalmente, han oscilado entre el mercantilismo y un liberalismo social, lo cual por cierto no es diametralmente opuesto al marxismo, pero sí fija posiciones que en la práctica monetaria, bancaria y crediticia, suscitan conflicto.

 

Así, la banca, el crédito y el ahorro, fenómenos propios del sistema económico, fueron perturbados. Gradualmente se reemplazó el histórico sistema de reserva al 100 % y el crédito privado, y fueron reemplazados por los dañinos sistemas de reserva fraccionaria o encaje legal, y el crédito público. El encaje legal, consagrado en la Ley orgánica del Banco de Guatemala (Decreto No. 16-2002), también es fuente de inflación de dinero, un privilegio mediante el cual la banca privada también contribuye al incremento de precios.

 

Por su parte, el crédito “público”, se materializa en el Crédito Hipotecario Nacional (CHN), creado por Decreto Gubernativo número 1040, la Ley de Bancos y Grupos Financieros (Decreto No. 19-2002) y su ley orgánica. Es un banco estatal más. El CHN opera como cualquier otro banco, pero con las prerrogativas y salvaguardas del Estado. De ahí su eslogan “…con la garantía incondicional e ilimitada del Estado”. Esta institución genera incentivos para la corrupción, las inversiones “improductivas”, la inflación y el fraude. Varios son los episodios que dan cuenta de la “piñata” que constituye esta institución, baste ver el desfalco de 20 millones de quetzales que se fraguara en 2024 por extrabajadores del CHN, exfuncionarios y personas particulares.

 

Para salir de ese mundo de fantasía y recuperar la cordura, soberanía, real independencia y condiciones favorables a la creación de riqueza, Fusionista propone las Cinco Reformas, un programa de transición al capitalismo liberal completo, congruente, radical y de shock, el cual supone tres grandes políticas públicas: privatizar masivamente, desregular a fondo y abrir todos los mercados a la competencia, devolviendo así a los guatemaltecos las funciones, poderes y recursos que les han sido usurpados gradual y progresivamente. Por ahora permítasenos puntualizar las reformas liberales de carácter monetario, bancario y financiero:

 

  1. Retorno al patrón oro clásico. El distintivo de todo liberal clásico es precisamente su compromiso con el patrón oro clásico como política monetaria. Guatemala debe abandonar el patrón dólar y respaldar en metal sus billetes y monedas, como lo fue al menos hasta principios del siglo XX. “El patrón oro es el único límite a la inflación”, enseña el Profesor Alberto Mansueti en su seminal artículo: “El mejor plan social: retorno al patrón oro”. Esta política implica volver a concebir el dinero como un bien económico más, susceptible de la ley de la oferta y la demanda, y una institución económica naturalmente privada. De ser así no es necesario un “banco central”, por lo que proponemos el cierre definitivo del Banguat, el cual eventualmente podría convertirse, mediante legítima y transparente privatización, en un banco privado de segundo piso, mediante el método “donación al público en general”. El cierre del banco central claramente implicaría disolver la “junta monetaria” y con ella la búsqueda de rentas, beneficios y privilegios.
     

  2. Retorno al sistema de reserva al 100%. Hoy en día los bancos privados “sólo tienen que guardar como reservas una mínima fracción del dinero que los clientes mantienen como depósitos, y el resto lo dedican a préstamos empresariales u otros” (Ibid.). Esta facultad constituye un fraude que tergiversa las funciones propias de la banca, castiga el ahorro, genera inflación y desordena el sistema financiero. De ahí que sea impostergable el retorno al sistema de reserva al 100%, un sistema con todos los depósitos a la vista y equivalentes mantenidos como reservas, sin posibilidad de prestar contra ellos.
     

  3. Privatización del CHN. Sin más, sencillamente porque el otorgar créditos y administrar los ahorros de la gente no es una función propia y natural del gobierno. Es una función propia y natural de los cuentahabientes y bancos privados. Esta institución debe ser privatizada adecuada y de forma transparente, y ponerse a competir en igualdad de condiciones.

 

Hasta aquí nuestra postura y propuesta en materia monetaria, bancaria y financiera. Insistimos: estas reformas deben aplicarse en el marco del proyecto de la Gran Devolución (de funciones, poderes y recursos), la derogación de las Leyes Malas y las Cinco Reformas, a fin de que el beneficio sea percibido pronto y eficazmente por todos los guatemaltecos.

 

Por ahora es necesario empezar a derribar los mitos en torno al Banguat, el CHN y sus supuestos beneficios, y buscar que estas instituciones, sus perversas políticas, bibliotecas, encuentros académicos, jornadas de educación financiera, billetes conmemorativos y tantos otros “distractores” dejen de ocultarnos la realidad.

 

El problema es el sistema, estúpido, nombre de nuestra campaña 2026. Por tanto, guatemaltecos de bien, sensatos y responsables, invitados a reconocer el verdadero problema y a apoyarnos … con tiempo, divulgación y recursos, para que logremos avanzar en la causa de cambiar el sistema estatista y transitar al capitalismo liberal, democrático y conservador. ¡Apóyanos!

 

Guatemala de la Asunción, septiembre 2026

 

#somoslosunicos #capitalismoparatodos

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