
“ES EL SISTEMA, ESTÚPIDO”
En 2026 los guatemaltecos observaremos las llamadas “elecciones de segundo grado”; elecciones de las autoridades del Tribunal Supremo Electoral (TSE), la Corte de Constitucionalidad (CC), el Ministerio Público (MP) y la Contraloría General de Cuentas (CGC). Curiosamente, por cierto, no se habla con igual fuerza del cambio de autoridades en la Universidad de San Carlos (USAC) y el Banco de Guatemala (Banguat), ambas instituciones vistas como sagradas bajo este sistema.
El oficialismo, es decir la izquierda progresista, y de la pseudo-oposición, de centro y derechas malas, todos prácticamente, aluden a este como un “año crucial”, un “momento histórico” y hasta unas “elecciones existenciales”. ¿Es realmente así?
Los fusionistas, impulsados por el genuino interés de convertir a Guatemala en una nación próspera y en paz, continuamos nuestros esfuerzos por hacer ver a los guatemaltecos la realidad, para que, una vez admitida, podamos advertir el verdadero problema y la solución definitiva a nuestros problemas políticos, económicos y sociales. Por tal razón en este 2026 lanzamos la campaña: “ES EL SISTEMA, ESTÚPIDO”.
Una campaña montada sobre el slogan que popularizó Bill Clinton en 1992: “IT’S THE ECONOMY, STUPID” (Es la economía, estúpido), el cual finalmente lo llevara a dirigir la Casa Blanca. El expresidente Clinton no quiso ofender a nadie en particular, sino llamar la atención sobre lo verdaderamente importante, en su caso, la economía.
Igualmente nosotros: tampoco pretendemos ofender a alguien en particular, pero sí llamar poderosamente la atención hacia el verdadero problema: el sistema, el sistema estatista; un sistema político que otorga innumerables atribuciones, poderes y recursos al Estado, creando los incentivos para la ineficiencia, la corrupción y todo tipo de desórdenes, injusticias y opresión. Pero, ¿cómo se materializa el sistema?
En las leyes. Los fusionistas hemos apuntado a las leyes malas, pues es a través de las muchas leyes inmorales, especiales, antieconómicas, absurdas y mal escritas que opera el sistema. ¿Cuáles leyes? Empezando por la misma Constitución y sus leyes ordinarias, reglamentos, políticas públicas, presupuestos nacionales y tratados o convenios internacionales de cuño estatista. Es en ellas donde se prescribe un marco de incentivos, acciones y comportamientos que determinan el éxito o fracaso del orden social.
Guatemala es un país fallido. La inseguridad rampante, el pésimo estado de la infraestructura pública, la ausencia de justicia pronta y restitutiva, la inflación galopante, la deuda creciente, la corrupción generalizada, la alta tasa de informalidad y la migración irregular, son sólo algunos de los indicadores más evidentes del mal diseño de nuestro sistema. Reconocer que el problema es sistémico y, por tanto, que está en las leyes, no en las personas, es ya un primer paso para advertir que estas elecciones no son tan trascendentales como quieren hacernos creer.
Por "estúpido” no nos referimos a alguien en particular, sino a la estupidez como fenómeno de la personalidad y social. Según el historiador italo-estadunidense, Carlo Cipolla, un “estúpido” es aquella persona cuya conducta es irracional, a tal grado que causa daño a otras personas sin obtener ella beneficio alguno, o peor aún, provocándose un daño. Otro estudioso del comportamiento estúpido, el teólogo alemán Dietrich Bonhoeffer, afirmó que ésta era más enemiga del bien que la malicia, pues de esta última uno se puede prevenir mediante el uso de la fuerza; sin embargo, contra la estupidez estamos indefensos, pues las razones caen en oídos sordos. El número de estúpidos en cualquier sociedad, afirma Cipolla, tiende siempre a subestimarse, lo cual se confirma en Eclesiastés 1,15: “Stoltorum infinitus est numerus” (el número de tontos es infinito).
Con esta campaña queremos llamar la atención de aquellos guatemaltecos sensatos, prudentes, responsables y honestos en la búsqueda de la verdad, puesto que ellos serán capaces de entender que el problema no se resuelve cambiando a las personas que dirigen las instituciones, sino cerrando instituciones y limitando sus funciones, poderes y recursos.
Lo que buscan es distraerte de lo verdaderamente importante. Buscan exacerbar la histeria anti-corrupción, alentar la polarización afectiva y la política personalista basada en el supuesto “buenismo” de los candidatos, y la judicialización de la política, trampas todas para nunca emprender la única y real solución: el cambio de sistema.
Hermano guatemalteco, no te dejes engañar ni distraer. ¡No seas presa de la estupidez! El cambio de sistema y la transición al capitalismo liberal, mediante la derogación de las leyes malas y la aplicación de las 5 Reformas requiere de un partido político idóneo, con suficientes recursos políticos, humanos y financieros. Ahí comienza el verdadero cambio…¡Invitados pues los buenos guatemaltecos; sabios, responsables y de buen juicio…invitados a informarse, aprender, comprometerse y activar políticamente con el único proyecto de país que propone ese cambio de sistema: ¡Fusionista!
Guatemala de la Asunción, enero de 2026
#somoslosunicos #capitalismoparatodos
