• Héctor Múñoz

Los tres capitalismos

El origen de la esclavitud actual


Fuente: portal.sat.gob.gt


“En los comienzos del capitalismo entendíase que el capital de un individuo había de rebasar un límite mínimo para que el número de obreros simultáneamente explotados, y por tanto la masa de plusvalía producida, bastase para eximir al patrono del trabajo manual, convirtiéndole de maestro artesano en capitalista y consagrando de un modo formal el régimen del capitalismo. Actualmente, esta exigencia se presenta como condición material para transformar muchos procesos de trabajo individuales, desperdigados e independientes los unos de los otros, en un proceso de trabajo combinado social.


En un principio, el mando del capital sobre el trabajo aparecía también como una consecuencia puramente formal del hecho de que el obrero, en vez de trabajar para sí, trabajase para el capitalista y, por tanto, bajo su dirección. Con la cooperación de muchos obreros asalariados, el mando del capital se convierte en requisito indispensable del propio proceso de trabajo, en una verdadera condición material de la producción.


Hoy, las órdenes del capitalista en la fábrica son algo tan indispensable como las órdenes del general en el campo de batalla.”

Karl Marx [1]



A mediados del siglo XIX el filósofo alemán Karl Marx le ponía nombre al sistema que dominó por milenios la humanidad. Este personaje escribió muchas sandeces y medias verdades, combinadas con interpretaciones erróneas de la realidad y la moral, influenciado por el pensamiento posmoderno surgido a finales del siglo XVII. Pero si de algo sirvió su obra, fue para acuñar el término que describe la acumulación de capital y su uso para producir progreso.


Entendemos, entonces, que el capitalismo es el sistema que permite que quien posea el capital lo utilice para producir bienes y servicios que beneficien a los miembros de la sociedad a cambio de una remuneración. También entendemos que quien maneja el capital es quien da las órdenes y dirige a sus trabajadores, u obreros asalariados.


Marx define tres tipos de trabajadores: los asalariados, los auto empleados o profesionales, y los capitalistas. La relación entre capitalistas y asalariados es una relación de explotación y los auto empleados es la única forma de no explotación.


Hasta aquí aprovecho las ideas de Marx. Ahora quiero que veamos las cosas como son:


Cada uno trabaja según sus capacidades, destrezas, inteligencia, recursos y oportunidades. Cada tipo de trabajo tiene sus ventajas y desventajas, y del ejercicio de cada uno se producen los bienes y servicios de que se sirve la sociedad para subsistir y prosperar. Entendemos también la necesidad de la división del trabajo para generar prosperidad. Es entonces cuando se vuelven importantes las diferencias entre los individuos, pues cada uno aporta su conocimiento y destrezas para producir lo que los demás necesitan. [2] La sociedad con menores diferencias y divisiones del trabajo se empobrece y le cuesta más prosperar.


Entonces toda sociedad que desea prosperar divide el trabajo entre sus miembros y en la medida en que se especializan y aumentan en número, los trabajadores van produciendo cada vez más productos y servicios que hacen prosperar la sociedad.


Como vimos antes, el capitalista es un tipo de trabajador, es el encargado de acumular el capital necesario para poner empresas y fábricas, buscando necesidades no satisfechas en el mercado para suplirlas arriesgando su capital, planificando y dirigiendo las acciones a tomar para producir y mejorar los procesos continuamente para no salir del mercado.


Ahora que entendemos la función del capitalista dentro del proceso de producción sabemos que el capitalista no es más que quien acumula y maneja el capital. La diferencia entre cada tipo de capitalismo reside en quién maneja ese capital. Con esa descripción en mente podemos definir los dos tipos de capitalismo con mayor incidencia actualmente en todos los países del mundo.


De ellos, el primero es el Capitalismo de Estado, en el cual es el gobierno quien concentra y maneja el capital, decidiendo quién produce, quién compra, qué precio deben tener las cosas, en fin, la planificación y órdenes que siguen los trabajadores provienen del gobierno. Algunas de sus políticas son subsidios, precios topes, salarios mínimos, banca central, ministerios para cada aspecto de la vida cotidiana, y un largo etcétera.


El segundo es el Capitalismo de Amigotes, en el cual es una pequeña casta de personas, llamados oligarcas, quienes concentran el capital por medios fraudulentos y con protecciones estatales, utilizando al gobierno para sus fines y evitando que otros ingresen a su selecto grupo. Para ellos es importante la casta política, pues utilizan al gobierno para proteger sus intereses. Sus políticas son generalmente regulatorias y arancelarias, por ejemplo: proteccionismo y cuotas de importaciones, leyes de bancos, leyes de lavado de activos, aranceles a las importaciones, control de las tasas de interés, endeudamiento estatal, privatizaciones monopolísticas, entre otras.

Como podemos ver por las descripciones y ejemplos de estos dos tipos de capitalismo, nuestra realidad actual es una mezcla con diferentes matices de ambos.


Pero hay una tercera opción: El Capitalismo Para Todos. Este limita al gobierno a brindar seguridad, justicia y algunas obras de infraestructura. En este capitalismo, el capital lo maneja quien lo produce y lo sabe administrar, sin fraudes ni privilegios, en un ambiente de libre competencia donde se obtienen mejores productos y servicios, sin protecciones o aranceles, y sin intervención gubernamental.


Como ya habrás notado, el Capitalismo Para Todos es el más raro de encontrar, pues supone un sistema en el que el sector justicia es fuerte y el gobierno se limita a servir a sus ciudadanos, y son los ciudadanos quienes dan las órdenes, tienen sus libertades, el poder y recursos para cumplir sus planes de vida individuales. Este sistema aprovecha las diferencias de sus ciudadanos generando sociedades prósperas, ordenadas y seguras.

Los dos primeros capitalismos son Estatistas, o sea promueven el crecimiento del gobierno en funciones, poderes y recursos, mientras el tercero limita al gobierno.


Tanto el capitalismo de estado como el capitalismo de amigotes se sirven del gobierno, incluso de gobiernos supranacionales como la ONU, para sus fines, por lo que están continuamente trabajando para ampliar sus poderes, funciones y recursos. Para esto generan una gran cantidad de leyes malas que, con el pretexto de ayudar a los más pobres, los aleja cada vez más del capital y los obliga a trabajar jornadas extenuantes, ya sea para el estado o para los oligarcas.


Los capitalismos estatistas desmantelan la clase media, y están continuamente accionando para desaparecerla, generando únicamente dos clases los de arriba y los de abajo. Siempre los de arriba son pocos y la gran mayoría está abajo.


En contraposición el capitalismo para todos, hace crecer la clase media, erradicando la pobreza extrema y reduciendo grandemente la pobreza, permitiendo que ya no trabaje únicamente para su subsistencia, sino para alcanzar los niveles superiores de la pirámide de Maslow, [3] mejorando enormemente el estilo de vida de sus ciudadanos y su bienestar general.


Para lograr sus fines, los dos primeros capitalismos se sirven de la educación y los recursos que arrebatan a sus ciudadanos mediante impuestos, deuda e inflación, para hacerles creer que trabajan para ellos y, con sus discursos y retórica “moralista relativa”, nos confunden y nos hacen pelear entre nosotros por las migajas que nos arrojan.


Pero ahora que conoces de los Tres Capitalismos, ha llegado el momento de abrir los ojos y entender que lo que se necesita para que prosperemos nosotros y nuestras familias es un cambio de sistema por uno de Capitalismo para Todos, en el que se nos devuelvan las funciones, poderes y recursos que nos han quitado y entregado al gobierno. Limitando el gobierno a sus funciones propias, eliminando privilegios sociales y económicos, desregulando, privatizando y abriendo los mercados a la competencia. Sólo regresando el capital a las manos de todos los ciudadanos podremos salir del subdesarrollo en que nos mantienen.


¿Estás de acuerdo?








Referencias

[1] El Capital. Karl Marx (1867)

[2] Teoría del conocimiento disperso. Economics and Knowledge. Friedrich von Hayek. (1937)

[3] https://es.wikipedia.org/wiki/Abraham_Maslow


Créditos fotografía: https://portal.sat.gob.gt/portal/noticias/sat-presenta-resultados-de-las-auditorias-practicadas-por-elusion-fiscal-en-pago-de-impuestos-2/

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