Guatemala frente al Petrodólar
Historia, Dependencia y Futuro de Libertad Monetaria
Por Héctor Muñoz
En 1971, Richard Nixon cerró la convertibilidad del dólar en oro, poniendo fin al sistema de
Bretton Woods. El dólar quedó como moneda fiduciaria, sin respaldo tangible. Dos años después,
la Guerra del Yom Kippur y el embargo petrolero árabe de 1973 pusieron en jaque a Occidente: el
precio del crudo se cuadruplicó y las economías occidentales enfrentaron inflación y recesión.
Fue entonces cuando Henry Kissinger y William Simon diseñaron un acuerdo secreto con el Rey
Faisal de Arabia Saudita en 1974. El pacto estableció que el petróleo se vendería exclusivamente
en dólares y que los excedentes saudíes se reinvertirían en bonos del Tesoro estadounidense. A
cambio, Washington garantizaba protección militar y acceso a tecnología bélica. Así nació el
petrodólar, un sistema que dio al dólar un poder artificial y consolidó su hegemonía mundial.
Sobre el tema, Kissinger advirtió en 1974: “Mi conclusión es que tenemos que movernos con
enorme cuidado… podemos enfrentarnos a los productores en el momento adecuado, pero solo
funcionará si estamos dispuestos a usar la fuerza”. William Simon complementó: “Europa se está
volviendo dependiente de los árabes tanto por el petróleo como por el dinero”.
Ambos entendían que el petróleo no era solo energía: era poder monetario y geopolítico.
Europa quedó atrapada en una doble dependencia: del petróleo árabe y del dólar estadounidense.
Aunque intentó defenderse con el Sistema Monetario Europeo (1979) y más tarde con el euro
(1999), nunca logró escapar del todo. La inflación de los años 70, el desempleo y la pérdida de
autonomía monetaria fueron consecuencias directas del petrodólar. El euro fue un intento de
contrapeso, pero incluso hoy, el comercio energético europeo sigue dominado por el dólar.
Guatemala no modificó directamente su política monetaria en 1974, pero sí quedó más expuesta.
El Banco de Guatemala, fundado en 1946 bajo la lógica de Bretton Woods, ya operaba con el dólar
como referencia. Con el nacimiento del petrodólar, el quetzal quedó aún más subordinado.
Ahora tenemos flotación administrada, con metas de inflación de alrededor de 4%, reservas
internacionales récord gracias a remesas, pero también vulnerabilidad extrema debido a la
volatilidad del petróleo. Todo gracias a la administración del gobierno en moneda, crédito y banca.
Cuando el petrodólar se socava, Guatemala sufre inflación importada y ajustes en su crecimiento.
En 2026, el Banco de Guatemala redujo su meta de crecimiento de 4.1% a 3.1% por el alza del
crudo, y la inflación mostró riesgos de escalar hasta 4.56%.
La política exterior de EE. UU. se caracteriza por ser neocolonialista, o sea, lejos de buscar que
ambas partes prosperen en cooperación, busca hegemonía por la fuerza. De esa cuenta utiliza su
poder militar, su dominio del dólar y su gran mercado interno para doblegar a quien ose retar sus
ambiciones. De esa cuenta ha impuesto sanciones, provocado cambios de régimen, revoluciones
de colores, provocado o iniciado guerras tanto militares como comerciales, lo que ha empujado a
los países afectados a transitar a modelos económicos y militares independientes, como por
ejemplo el nacimiento de los BRICS. Hoy, el petrodólar enfrenta grietas profundas:
Cuando Rusia se enfrentó a sanciones, su estrategia fue el comercio en monedas alternativas
(rublos, rupias y yuanes), aumentar sus reservas en oro y la creación de SPFS. Teniendo como
resultado resiliencia parcial pero un crecimiento superior a la media, aunque enfrenta
acumulación de monedas poco líquidas, logra acuerdos bilaterales que mitigan sus efectos.
Irán lleva 47 años sancionado y su estrategia ha sido el trueque, uso de criptomonedas, el uso del
yuan, y la negociación de acuerdos bilaterales. Como resultado sobrevivió al aislamiento, pero con
crecimiento limitado. Conociendo la naturaleza de EE. UU. se preparó para la guerra todo este
tiempo, lo que le ha permitido resistir los embates de la coalición Israel – Estados Unidos, en tres
ocasiones en menos de un año.
El caso de China lo hemos estudiado bastante los Fusionistas, podemos resumir que su estrategia
ha sido privatizar, desregular y abrir los mercados a la competencia, permitiendo la
internacionalización del yuan, lanzando contratos de futuros de crudo en yuan, aumentando
reservas masivas de oro y la creación del yuan digital. Teniendo como resultado la expansión
global y una influencia monetaria creciente.
Las criptomonedas han servido como herramienta para países sancionados, pero no sustituyen
aún al dólar ni a SWIFT. Sus ventajas son autonomía, rapidez y evasión de sanciones. Pero las
limitan la volatilidad, escalabilidad, y que son de aceptación limitada.
Por otro lado, el sistema de pagos BRICS Pay (2026) que integra CIPS (China), SPFS (Rusia), UPI
(India) y Pix (Brasil), permite que más del 67% del comercio intragrupo se liquide en monedas
locales. Tiene innovaciones como mensajería descentralizada, el token “La Unidad” respaldado en
oro, y proyectos de CBDC como mBridge.
La participación del dólar en reservas mundiales cayó de 72% en 2001 a 56.8% en 2026. El mundo
avanza hacia la multipolaridad financiera.
En conclusión, el petrodólar fue un pacto de conveniencia que dio al dólar un poder artificial tras
perder el respaldo del oro. Europa quedó atrapada, Rusia e Irán buscaron alternativas, China
construyó su propio camino. Guatemala, subordinada al dólar, comparte su fragilidad.
Cada vez que discutimos el tema de voltear a ver a Oriente y desmarcarnos de Occidente surgen
los mismos temores y reservas, ¿cómo reaccionará EE. UU.? Si aplicamos medidas parciales y
tímidas por supuesto que se nos caerá el mundo, ya que no serán suficientes para sacarnos
adelante, pero si para incomodar la posición hegemónica occidental.
La salida no está en imitar ciegamente a Rusia o Irán, ni en aspirar al poder de China, sino en
aplicar un modelo de libertad monetaria y gobierno limitado completo:
El Estado debe garantizar seguridad, justicia e infraestructura.
Los ciudadanos deben ser libres de elegir sus monedas y sistemas de pago.
El mercado, no el gobierno, debe decidir qué respaldo es más confiable.
El retorno al patrón oro será clave para ofrecer la estabilidad y confianza que el mercado
guatemalteco necesita para crecer. El gobierno limitado requiere reformas profundas a la
Constitución que sólo serán posibles con el apoyo popular informado y comprometido. Conoce
más en nuestra campaña “Retornemos al patrón oro clásico”.



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