El Maestro del Dinero Fiat
- Ron Paul

- 29 jun
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por Ron Paul | 29 de junio de 2026
Traducido por Héctor Muñoz
El ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, falleció la semana pasada a los 100 años. Greenspan presidió la Fed desde 1987 hasta 2006.
A pesar de ser republicano toda la vida, Greenspan se negó a bajar los tipos de interés, aunque hacerlo pudo haber ayudado a la campaña de reelección de George H.W. Bush en 1992. Sin embargo, sí adaptó la política monetaria para apoyar el presupuesto de 1993 del presidente Clinton, así como el acuerdo bipartidista de 1997.
La gestión de la política monetaria por parte de Greenspan fue ampliamente reconocida como responsable de la fuerte economía en los años 90. Como resultado, el culto al presidente de la Reserva Federal alcanzó nuevas alturas bajo Greenspan. Durante el mandato de Greenspan, se volvió tan común que la Fed actuara para ayudar a rescatar a grandes empresas financieras que experimentaban dificultades financieras que muchos empezaron a referirse a esa política con el nombre "Greenspan put" (*en referencia al término financiero de tener una posición en la Bolsa de Valores). Greenspan incluso fue el tema de una de las biografías más vendidas de Bob Woodward titulada Maestro. El reportero de New Republic, Stephen Glass, escribió sobre profesionales de Wall Street manteniendo un santuario dedicado a Greenspan. Aunque más tarde se reveló que la historia era una de las muchas invenciones creadas por Glass, en ese momento parecía creíble que las oficinas de Wall Street contuvieran santuarios dedicados a Greenspan.
La reputación de Greenspan sobrevivió al estallido de la burbuja tecnológica creada por la Fed (*llamada “Burbuja de las punto com”). La Fed respondió al estallido de la burbuja tecnológica y a la recesión económica tras el 11-S creando otra burbuja, esta vez en el sector inmobiliario.
Greenspan ya había abandonado la Fed cuando estalló la burbuja inmobiliaria. Su sucesor Ben Bernanke emprendió intervenciones sin precedentes en la economía. El colapso, y la respuesta de la Fed, coincidieron con el auge de un nuevo movimiento por la libertad. Este movimiento, que incluía a un gran número de jóvenes, convirtió la oposición a la Reserva Federal en una parte central de su agenda. El movimiento por la libertad influyó en el Tea Party más amplio, convirtiendo la política monetaria en un tema importante en la política estadounidense por primera vez en más de un siglo. El escepticismo hacia la Fed era común tanto en el Tea Party como en el movimiento populista de izquierdas Occupy Wall Street. Muchas personas involucradas con el Tea Party y Occupy Wall Street veían correctamente a la Fed como una institución que sirve a las élites a costa de los estadounidenses comunes.
El aumento del enfoque en la Fed hizo que el proyecto de ley “Audit the Fed” fuera aprobado dos veces por la Cámara. La oposición continua a la Fed entre los estadounidenses comunes está alimentada por los ataques públicos (y a menudo erróneos) del presidente Trump al banco central.
La continua devaluación del dólar por parte de la Fed, realizada en gran parte para monetizar la deuda gubernamental de casi 40 billones de dólares (y en crecimiento), conducirá a una crisis del dólar. Esa crisis del dólar destruirá permanentemente no solo la reputación de la Fed, sino también la propia Fed junto con el estado de bienestar y de guerra.
Irónicamente, una buena explicación de por qué la moneda fiduciaria es enemiga de la libertad y el oro es amigo de la libertad se ofrece en "Oro y libertad económica", escrito nada menos que por Alan Greenspan y publicado en el boletín The Objectivist de Ayn Rand en 1966. En ese ensayo, Greenspan escribió: "El gasto deficitario es simplemente un plan para la 'confiscación oculta' de la riqueza. El oro se interpone en este proceso insidioso. Se erige como protector de los derechos de propiedad." Quienes busquen el camino hacia la prosperidad y la libertad deberían abrazar la sabiduría que Greenspan mostró antes de convertirse en el maestro del dinero fiduciario.
*Nota del traductor
Fotoarte: Karla Muñoz (elceo. com)




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