Bonos del tesoro estadounidense
¿Reserva de valor o una trampa de deuda?
Por Héctor Muñoz
Desde su nacimiento Estados Unidos de América está endeudada, como resultado directo de la Guerra de Independencia y de la falta de un sistema fiscal centralizado. Alexander Hamilton heredó ese panorama y lo convirtió en el argumento para crear los primeros bonos del Tesoro.
La deuda soberana de EE.UU. se componía de tres partes:
Deuda continental o federal
Emitida por el Congreso Continental durante la guerra (1775–1783), incluía la “Continental Currency” (papel moneda) y certificados de deuda. Ésta se devaluó rápidamente por falta de respaldo, generando desconfianza. El ejército pagó con ellos a soldados y comerciantes, quienes los vendían con descuento en mercados secundarios, generándoles pérdidas.
Deuda estatal
Cada estado emitió su propia deuda para financiar tropas y suministros. Los montos eran desiguales, ya que, estados como Massachusetts y Virginia tenían cargas mucho mayores.
Préstamos extranjeros
Durante la guerra de independencia Francia, España y Países Bajos apoyaron a los estadounidenses por intereses políticos en contra de Gran Bretaña. Francia aportó más de 1.3 millones de libras en préstamos y subsidios, Países Bajos lo hizo por medio de bancos privados, y España contribuyó con préstamos y apoyo logístico.

Fuente: Elaboración propia con datos de U.S. Treasury Historical Data, estimaciones de Hamilton en su “First Report on Public Credit”, 1790
Alexander Hamilton comenzó a emitir bonos del Tesoro con un rendimiento fijo del 6% en 1790, como mecanismo para consolidar las deudas de la Guerra de Independencia y establecer la credibilidad financiera de la nueva república, ya que su moneda se había devaluado casi a cero.
Durante el Siglo XIX se emitieron bonos nuevamente para financiar la Guerra de 1812 contra Gran Bretaña y la Guerra Civil (1861-1865) con rendimientos de hasta el 7%, promoviéndolos como símbolo patriótico y de unidad nacional.
En 1913 la Reserva Federal estructuró la emisión y el mercado secundario de bonos. Desde 1935, se introdujeron las Series A, B, C y D de Bonos de Ahorro, accesibles a pequeños ahorradores. Se repitió la historia tanto en la Primera Guerra Mundial, la Gran Depresión y Segunda Guerra Mundial, hasta Bretton Woods, momento en que el dólar se volvió el respaldo de todas las monedas del mundo. En los años 1990 se lanzaron los bonos protegidos contra la inflación (TIPS), ampliando la gama de instrumentos.
Los bonos del Tesoro están garantizados por la “plena fe y crédito” del gobierno de EE. UU., por lo que se venden como si fueran el activo más seguro del mundo, para financiar guerras, crisis económicas y proyectos nacionales, además de servir como refugio en periodos de incertidumbre.
Actualmente, los bonos del Tesoro siguen siendo el principal activo de reserva internacional, aunque con rendimientos más altos por presiones inflacionarias, lo que reduce su atractivo; adicionalmente las sanciones impuestas a los países que no se ajustan a los intereses de EE.UU. y su política exterior, han hecho que pierdan su atractivo para la mayoría de esos países.
En 2025, Japón, Reino Unido y China fueron los principales tenedores extranjeros de bonos del Tesoro de EE. UU., con Japón liderando con más de 1.2 billones de dólares, mientras que China redujo su posición a mínimos históricos. Rusia, por su parte, eliminó casi por completo su tenencia de bonos del Tesoro de EE. UU. a raíz de las sanciones impuestas por la guerra en Ucrania. En contraste, Guatemala no invierte en deuda estadounidense, sino que emite sus propios bonos soberanos.
Mientras Europa y Japón aumentan sus compras, los países BRICS (China, India, Brasil, etc.) reducen tenencias, lo que refleja tensiones geopolíticas y búsqueda de alternativas al dólar. La creciente deuda estadounidense, aunada a la guerra contra Irán se avizora como un detonante del aumento de países abandonando su confianza en el respaldo del gobierno estadounidense en este activo.

Fuente: Elaboración propia con datos de Departamento del Tesoro de EE.UU., FED y FMI.
Muchos países comenzaron a usar bonos del Tesoro de EE. UU. (también conocidos como Treasuries) como reserva de valor a gran escala, tras la Segunda Guerra Mundial, especialmente desde el acuerdo de Bretton Woods (1944), cuando el dólar se convirtió en la moneda de referencia mundial. El proceso se consolidó en los años 1970–1990, con el cierre de la ventana del oro, y desde mediados de los 90 los Treasuries desplazaron al oro como principal activo de reserva internacional. Así mismo los bancos centrales empezaron a acumular dólares por dos razones, como reserva de valor para su propia moneda y para ser utilizada en el comercio internacional.

Fuente: Elaboración propia con datos del FMI, IFS, BM, BANGUAT y CEIC.
A partir de la década de 2010 China, Rusia y varios países asiáticos comenzaron a reducir sus tenencias de Treasuries, buscando diversificación hacia oro y activos alternativos. Tendencia que se ha incrementado los últimos años al punto que para 2025 ya el oro supera a los bonos del Tesoro como reserva de valor.
Comparación de activos de reserva (1980–2025)
Periodo | Oro en reservas mundiales | Bonos del Tesoro EE. UU. | Tendencia |
1980 | ~60% | ~10% | Oro dominante |
2000 | ~10% | ~30% | Treasuries dominan |
2010 | ~12% | ~30% | Estabilidad en Treasuries |
2025 | >30% | <30% | Oro vuelve a superar |
Fuente: Elaboración propia con datos de FMI, WGC, BM, FED y Barry Eichengreen, Globalizing Capital (1996).
Actualmente la deuda soberana estadounidense ha aumentado considerablemente las formas de negociarse, se compone de varios instrumentos, cada uno con características distintas.
Treasury Bills (letras del Tesoro): Son de plazo corto (menos de 1 año), se venden con descuento y se redimen a valor nominal y se usan para cubrir necesidades inmediatas de liquidez.
Treasury Notes (notas del Tesoro): Tienen plazos medianos (2–10 años), pagan intereses semestrales y son el instrumento más común en manos de inversionistas y bancos centrales.
Treasury Bonds (bonos del Tesoro): Sus plazos son largos (20–30 años), pagan intereses semestrales y son los que reflejan la confianza en la estabilidad a largo plazo de EE. UU.
TIPS (Treasury Inflation-Protected Securities): Bonos indexados a la inflación que protegen al inversionista contra pérdida de poder adquisitivo.
Savings Bonds (Series EE, I): Estos son emitidos para pequeños ahorradores y no se negocian en mercados secundarios.
Certificados especiales para fondos fiduciarios: Por ejemplo, Seguridad Social y Medicare.
Deuda intragubernamental: Cuando agencias federales compran bonos.
Entonces, la deuda soberana de EE. UU. se divide en dos grandes bloques: la deuda en manos del público y la deuda intragubernamental. Desde 1980, ambos han crecido de forma sostenida, aunque la deuda pública en manos del público es la que más se ha disparado en las últimas décadas.

Fuente: Elaboración propia con datos de U.S. Treasury “Debt to the Penny”, FRED St. Louis Fed, CBO
La deuda estadounidense, lejos de disminuir, se ha vuelto más compleja y en manos de más personas. Aquellos que siguen confiando en EE.UU. y sus políticas monetarias continúan alimentando esa deuda soberana. Guatemala, afortunadamente no invierte en esos bonos del tesoro, pero si mantiene dólares como reserva de valor. Si comparamos la pérdida de valor frente al oro tanto del quetzal como del dólar, esa pérdida de valor refleja la inflación real en cada período, podemos tener una perspectiva diferente a la que nos quieren hacer creer los bancos centrales.

Fuentes: Elaboración propia con datos de LBMA, FMI, USGS y BANGUAT.
Como podemos ver en el gráfico anterior lo que va del año el dólar sufrió una devaluación real de alrededor del 100%, incluso el Quetzal tuvo mejor desempeño temporal, pero, ya que el BANGUAT mantiene el tipo de cambio estable, nos ancla a la caída del dólar. Este crecimiento desmedido de la deuda estadounidense, la inflación y el creciente abandono del uso de activos relacionados con el dólar, hace que aquellos que abandonan el uso del dólar como reserva de valor y la tenencia de los Treasuries, tengan menores posibilidades de ser arrastrados por la caída inminente del dólar.
La política del BANGUAT de mantener el tipo de cambio estable, podría parecer una buena política, pero como podemos inferir de lo observado en el mercado actual del oro, esta política nos arrastrará junto con el dólar. No podemos confiar en los bonos del Tesoro estadounidense como el activo más seguro del mundo, ese mérito lo tiene el oro, siempre ha sido así, pero por un breve momento en la historia quisimos creer otra cosa. Los recientes acontecimientos nos dan la razón a los Fusionistas, cuando apelamos al retorno al patrón oro, al abandono del Banco Central como política estatal y limitar al gobierno a únicamente Seguridad, Justicia y Obras de infraestructura.
Conoce nuestra campaña “Retornemos al patrón oro clásico”.





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