Magnífica humanidad
- Jorge David Chapas

- hace 3 días
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«Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos» (Hebreos 13, 8).
Junio 3, 2026
Siguiendo la exhortación de San Pablo a Timoteo es menester de todo cristiano «predicar la palabra, insistir a tiempo y a destiempo, reprender, exhortar y corregir con toda paciencia y doctrina segura» (2 Timoteo 4, 2). Eso es lo que intenta Monseñor Joseph Strickland al hacer una revisión de la primera encíclica del Papa León XIV: Magnifica Humanitas.
“Algunos han encontrado en ella pasajes esclarecedores y convincentes. Otros han experimentado un profundo malestar al leerla: el temor de que, bajo numerosas afirmaciones verdaderas, el documento refleje un desplazamiento teológico más amplio que corre el riesgo de colocar al hombre en el centro de una manera que oscurece la primacía de Dios” afirma Mons. Strickland.
Aunque es plausible el rechazo al transhumanismo, la tecnocracia y a la idea de que el hombre no puede ser reducido a una máquina o a datos, “todo el marco de pensamiento de la encíclica se desplaza sutilmente de Dios hacia el hombre, de la salvación al desarrollo humano, del pecado a los sistemas, de la redención hacia la relacionalidad y del culto al humanitarismo. Poco se dice sobre el pecado original, la concupiscencia (deseo de bienes terrenos y, en especial, apetito desordenado de placeres deshonestos), el arrepentimiento personal, el juicio, el infierno, la realeza social de Cristo y el destino eterno del alma”.
La encíclica, lamentablemente, reafirma el espíritu profundamente anticapitalista de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), pero además suma una gruesa dosis de espíritu tecnofóbico (¿Desarmar la IA?), populismo e intervencionismo estatal. ¡La tecnología no es la crisis más profunda; el hombre separado de Dios sí lo es!




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