Legado hispano-católico
A propósito del Día de la Hispanidad
Octubre 14, 2026
“La leyenda negra” es la narrativa que afirma que España es un pueblo excepcionalmente cruel, fanático, inculto, tiránico y destructor. “La leyenda rosa”, por su parte, afirma una visión histórica idealizada, glorificada y acrítica del imperio español y su presencia en América. ¿Es posible un justo balance?
La América hispana fue fundada por la España del siglo XVI. Aquella no fue la España medieval, la de los Fueros de León, en 1020, Toledo en 1085 y Zaragoza en 1115. No fue tampoco la España de “las tres culturas”, la del 711 a 1492, donde judíos, cristianos y moros convivieron civilizadamente, no sin dificultades.
La España que colonizó estas tierras fue la de un imperio en decadencia. “La Independencia fue una sana reacción contra la honda y trágica decadencia de ese Imperio, que comenzó mucho antes: en 1520, cuando la España de los fueros medievales, la de “las tres culturas”, fue por fin aplastada por el Emperador Carlos V en la batalla de Villalar” reseña Alberto Mansueti. Esto lo ignoran aquellos cuya admiración es profunda por España: los hispanófilos.
Si hay algo que debemos valorar de la conquista española es, aunque no lo admitan los “hispanofóbicos”, el catolicismo. O mejor dicho: algo del catolicismo, pues si bien es cierto el catolicismo hispano significó “civilización”, también debemos admitir que aquel catolicismo fue profundamente anti-liberal en economía y política, con terribles consecuencias. ¿O por qué desde entonces los católicos abrazan las corrientes colectivistas y mercantilistas?
Esa fue “la españolez” que nos colonizó, en palabras de José Villacañas. No debería sorprender entonces nuestra profunda vocación servil, paternalista, fanática e inculta.





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