La iglesia evangélica como tecnología de supervivencia
Por Héctor Muñoz
Como parte de nuestro espíritu investigativo, analizamos, no solo medios de derecha, sino también de izquierda. Uno de ellos fue un podcast de TanGente donde entrevistaron a Mateo Echeverría, quien desarrolló su tesis de maestría sobre el evangelicalismo en Guatemala. Me pareció interesante su punto de vista sobre la iglesia evangélica en Guatemala, sobre todo por su trasfondo secular y su enfoque científico del tema. Este personaje mencionó que la iglesia evangélica se había vuelto “Tecnología de supervivencia” para la población guatemalteca. Término que me pareció interesante, por lo que quise ahondar en el tema.
Según la fuente Latinobarómetro confirma que Guatemala ya tiene mayoría evangélica, con una diferencia con el catolicismo creciente desde 2020, aunque desde 2015 estaban muy parejos. Mostrando una tendencia cultural religiosa, en la que Guatemala es pionera en Latinoamérica, aunque países como Honduras, Nicaragua y El Salvador muestran la misma tendencia, aún los católicos son mayoría.
Para entender mejor este fenómeno es necesario evaluar un poco la historia. Con la revolución liberal de 1870, se da en Guatemala libertad de culto por primera vez. Permitiendo el ingreso al país de misiones evangélicas Presbiterianas, Metodistas, Bautistas y Cuáqueras, a principios del siglo XX inició el pentecostalismo a nivel mundial, y Guatemala no se quedó atrás, con el surgimiento de misiones como Nazareno, Iglesia de Dios en los años 30 y posteriores escisiones como Príncipe de paz y Elim. Documentos desclasificados de la CIA demuestran cómo financiaron y promovieron misiones evangélicas como medida de contrainsurgencia en los años 70, como
respuesta a la Teología de la Liberación en la iglesia Católica. Es en esa década que surgen las iglesias neopentecostales, que no se identifican con ninguna de las denominaciones presentes en Guatemala, y tienen una fuerte influencia estadounidense. Sus exponentes principales han sido Verbo (1976), La Fraternidad Cristiana (1979), El Shadaii (1983) y Casa de Dios (1994). Cada una con matices doctrinales pero siempre con las bases evangélicas fundamentales que tenían las otras denominaciones ya presentes, las cuales los diferencian de la doctrina católica.
Max Weber, en su libro “Ética protestante y el espíritu del Capitalismo” ya observaba estas diferencias a principios del Siglo XX, y podía correlacionar su impacto en la economía y cosmovisión de sus fieles. Weber sostiene que ciertas doctrinas protestantes, especialmente del calvinismo, fomentaron una ética del trabajo disciplinado, la racionalidad económica y la acumulación sistemática de riqueza, lo que dio origen al capitalismo moderno en Europa Occidental.
Lo que todas las iglesias protestantes tienen en común es la responsabilidad individual delante de Dios, la disciplina es fundamental para conseguir resultados, el apoyo de la comunidad para observar esa disciplina y actitud crítica frente al pecado. Las diferencias son más litúrgicas, soteriológicas y de forma. Aunque algunas doctrinas estiran demasiado los principios bíblicos, y en algunos casos demasiado, tanto que han formado las distintas denominaciones y escisiones de iglesias actuales. Como por ejemplo la Teología de la prosperidad, aunque es adoptada por algunas iglesias neopentecostales y es rechazada por la mayoría de iglesias evangélicas, hay algunos principios de ella presentes en la doctrina de las demás iglesias evangélicas. Por ejemplo, algunas iglesias predican que la pobreza es pecado y que la riqueza es síntoma de la salvación, la mayoría de iglesias evangélicas no ven la pobreza como deseable, y ven la bendición material como parte de la bendición de Dios, aunque no como la única forma o condición necesaria para demostrar la salvación. Hay iglesias bíblicas que reconocen que la salvación proviene de Dios, para cumplir sus propios fines (buenas obras) y para su gloria, y que la provisión material viene de Dios sea mucha o poca, nuestro trabajo es ser diligentes y disciplinados.
Del lado católico la “Teología de la liberación” y la “Doctrina Social de la Iglesia” mi colega y amigo Jorge Chapas lo toca en varios artículos, pero muy claramente en ¿Comunismo en la iglesia católica? Ahora, como evangélico, me toca denunciar la “Teología de la prosperidad”, la cual es una deformación del evangelio, que pone al hombre al centro, quitando a Dios de su trono, y poniéndolo al servicio nuestro. Desde movimientos como el de Kathryn Kuhlman, Joel Osteen y Benny Hinn, empezaron a poner al Espíritu Santo como genio de los deseos, y todos aquellos que se creyeron esa teología, o, más perversamente, vieron una oportunidad de enriquecerse a costa
de la esperanza de salvación de sus fieles, tergiversaron las bendiciones espirituales confundiéndolas con las materiales. Se enfocaron en “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” de Filipenses 4:13 RV60 y dejaron de leer Filipenses 4:12 RV60 “Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.” El enfocarse en lo material, resta importancia a lo espiritual, creando las condiciones para manipular a sus fieles con enseñanzas
como que, si le das a la iglesia, Dios te lo devolverá multiplicado. Convirtiendo a la fe en una simple transacción económica. Pablo explica correctamente cómo debe ofrendarse en 2 de Corintios 9:7 RV60 “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.” Así que, mi consejo si tu pastor empieza a predicar con frases como “todo lo que siembres el Señor te lo devolverá multiplicado” refiriéndose a la ofrenda, o utiliza citas del antiguo testamento fuera de contexto, para obligarte a diezmar, de la manera que a él le conviene: huye, y busca una iglesia centrada en la Biblia.
Habiendo analizado tanto la historia de la iglesia, como la cosmovisión evangélica y sus doctrinas comunes, podemos entender por qué el evangelicalismo se ha vuelto una “tecnología de supervivencia” ya que describe cómo las iglesias evangélicas funcionan como mecanismos culturales y sociales que permiten a las personas enfrentar la precariedad económica, la violencia y la ausencia de instituciones estatales sólidas. Es “Tecnología” no en sentido técnico, sino como un conjunto de prácticas, discursos y redes que operan como herramientas. Es de “Supervivencia” porque la iglesia ofrece recursos simbólicos y materiales para resistir pobreza, exclusión e incertidumbre. Cumpliendo una función cultural, al convertirse en un refugio comunitario, legitimando la disciplina, ahorro y esperanza de prosperidad.
En su momento fue un contrapeso contra la cultura de envidia, resentimiento y venganza promovidos por los movimientos de izquierda durante el conflicto armado interno. Su ética y cosmovisión dan esperanza y seguridad de salvación, así como las herramientas para prosperar en un sistema de GOBIERNO LIMITADO. Esto último es lo que nos falta. Nuestro sistema ESTATISTA, nos roba los recursos antes de producirlos, limita nuestro actuar usurpando funciones que no le corresponden y arrogándose poderes que solo Dios tiene sobre el ser humano. Dejemos de endiosar al gobierno, pongámoslo en su lugar y permitamos que la ética protestante y el espíritu del Capitalismo nos permitan prosperar como lo hicieron en su momento los países de occidente, antes de su abandono de la fe y decadencia actual. Conoce más en nuestra campaña: “¡Es el sistema: Estúpido!”.


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