El libre mercado ¿peligroso?
- Héctor Muñoz

- hace 3 días
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Hace unos días tuvimos una actividad de propaganda en el Parque Centenario de Guatemala, y platicamos con los transeúntes sobre nuestras propuestas, uno de ellos me indicó que estaba de acuerdo con todas nuestras propuestas a excepción de nuestro principio: “Mercados libres”. Él argumentó que el mercado libre es peligroso, pues permite que los poderosos y privilegiados sometan sin control a los demás. Argumento con el que estamos de acuerdo. Pero alguien que nos escucha podría preguntarse: “Si es peligroso, ¿por qué es uno de los principios fusionistas? Ya decía yo que tenía razón la izquierda, que les reprocha la promoción del capitalismo salvaje. El cual solo incrementa la desigualdad y vulnera los derechos de los pobres y desvalidos. Es por eso que el gobierno debe constituirse como paladín de la justicia social, redistribuyendo la riquezapara corregir esos errores del mercado.”
Si bien es cierto, el Neoliberalismo, basado en el Consenso de Washington, utilizó principios de libre mercado y propiedad privada, no limitó al gobierno. Eso pervirtió el capitalismo auténtico, convirtiéndolo en mercantilismo. Al aplicar reformas parciales e incompletas, adoptando medidas estatistas con un poco de capitalismo, permitió que los países que hicieron su transición tuvieran un alivio macroeconómico a nivel general, pero a nivel microeconómico aumentaran los privilegios, se cerraran los mercados locales y vulneraran los derechos de las grandes mayorías, generando acumulación de riqueza en manos de los privilegiados y bloqueando el acceso de los de abajo a la prosperidad. Generando así las grandes desigualdades, sobre las cuales las izquierdas han construido una narrativa de lucha de clases, permitiendo su ascenso al poder una y otra vez.
Aquí vale la pena recordar el concepto de Estatismo: Gobierno ilimitado. El Estatismo es una política con características religiosas, en la cual el gobierno se coloca en el lugar de Dios, usurpando poderes, funciones y recursos de los ciudadanos, regulándolo todo y repartiendo privilegios. Cada vez que creemos que el gobierno debería hacer algo o regular cualquier cosa, estamos quitándole límites y cediéndole responsabilidades ciudadanas que no puede ni debe tener.
En las últimas tres décadas hemos visto un desfile pendular entre derechas malas e izquierdas. Lo cual ha implicado mercantilismo con socialismo, cada vez más radicales, pero en dirección hacia el Estatismo. Tanto la derecha mala como la izquierda evitan limitar al gobierno, y enfocan sus esfuerzos en regular el mercado y la propiedad, cada uno buscando privilegios para sus grupos de interés. Y, ¿quiénes son los grandes perdedores? Nosotros, los ciudadanos de a pie, los que no tenemos privilegios económicos o sociales, la mayoría silenciosa que con cada nueva regulación debe apretarse más el cincho, trabajar más duro, por más tiempo y reducir su nivel de vida.
Entonces, ¿tienen razón los libertarios en querer eliminar el gobierno? Tampoco, pues la falta de gobierno genera anarquía y que los más fuertes opriman a los más débiles, es el “Estado de naturaleza”, del cual John Locke decía: “De modo que los seres humanos, pese a todas las ventajas del estado de naturaleza, se encuentran en una pésima condición mientras se hallan en él, con lo cual se ven rápidamente llevados a ingresar en sociedad”.
Entonces, ¿qué podemos cambiar para que la prosperidad llegue a toda la ciudadanía y no se quede solo en los privilegiados? Así como hemos avanzado por el camino hacia la servidumbre, en dirección del Estatismo, debemos dar media vuelta y caminar en dirección inversa hacia la libertad, por medio del Gobierno limitado.
Pero, ¿qué es el Gobierno limitado?
Empecemos por el Gobierno. Lo que John Locke llama “sociedad” es el buscar colaborar con nuestros congéneres de forma civilizada, para eso se reparten roles de acuerdo a su naturaleza y capacidad. Cada quien escoge el rol que le queda mejor y el mercado libre lo hace de manera eficiente. En ese contexto la sociedad de forma consensuada le otorga al Gobierno funciones, poderes y recursos, que originalmente pertenecían a cada individuo, y le da el monopolio de la fuerza para salvaguardar los derechos fundamentales de los ciudadanos: Vida, Libertad y Propiedad.
Gobierno limitado, es precisamente aquel que se limita únicamente a los poderes, funciones y recursos para los que fue organizado. Siendo sus funciones propias y naturales, aquellas que requieren el uso de la fuerza: Seguridad, Justicia y Obras de infraestructura.
Cuando el Gobierno se limita a sus funciones propias y naturales, los ciudadanos pueden prosperar en libertad, confiados en que sus derechos serán protegidos eficazmente, enfocándose en lo que pueden hacer mejor. Cuando alguien quiere aprovecharse de otro, el Gobierno actúa en pleno uso de la fuerza para cumplir sus funciones de seguridad y justicia para eliminar privilegios e injusticias. Las obras de infraestructura benefician a todos por igual, permitiendo el sustento de la vida, la libre circulación, los intercambios, y el desarrollo de la propiedad de todos los ciudadanos.
Como Fusionistas, nuestros principios son: Gobierno limitado, Mercados libres y Propiedad privada. Juntos e indivisibles, son interdependientes y completamente necesarios. Estos principios unidos y aplicados completamente en la política de nuestro país son los únicos que pueden traer prosperidad y alivio a tanto mal generado por el Estatismo. Estos principios conducen a cabalidad a los valores de la derecha: Orden, Justicia y Libertad. Es la única forma de que una sociedad prospere completamente y mejore su calidad de vida.
El Mercado libre no es el verdadero peligro, el peligro reside en el Estatismo. El Estatismo genera privilegios, injusticia y opresión, los cuales provocan indignación y molestias que producen revoluciones y desorden. Si queremos vivir en abundancia y libertad, enfoquémonos en combatir el Estatismo, ese sistema que nos gobierna actualmente, no importando quién llegue al gobierno. Nuestro enemigo no es una persona o un grupo en particular, es el sistema estatista. Ese sistema está consagrado en las leyes. Son las leyes estatistas que venimos acumulando desde la época colonial y que cada legislatura aumenta su número y perversidad, las que nos tienen esclavizados, nos obligan a buscar privilegios o morirnos trabajando bajo su yugo.
Por eso nuestro proyecto está enfocado en derogar las leyes malas. Conoce más en nuestra campaña: Es el sistema, ESTÚPIDO.




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