Aristóteles habría apoyado el patrón oro
1 de octubre de 2026
Traducido por Héctor Muñoz
Aunque Aristóteles vivió hace más de 2000 años, tenía ideas sobre el dinero que son extremadamente relevantes para la actualidad. Creía que, más que tener un valor intrínseco, el dinero era una convención humana que permitía la coordinación entre personas. También creía que el dinero se usaba mejor para satisfacer necesidades que deseos, y se le dificultaba distinguir entre ellos. Además, pensaba que estaba mal que el dinero ganara dinero. Aunque esto contradice la mayoría de prácticas del sistema financiero moderno, también se refleja en la emisión de moneda por parte del gobierno estadounidense.
En lugar de otorgar un derecho fundamental de emisión gubernamental, Aristóteles veía que el dinero cumple un propósito muy específico. La inflación constante e impredecible del dólar habría hecho que Aristóteles se preguntara, por qué no hemos cambiado, simplemente, a algo que cumpla mejor el propósito del dinero. El dólar se ha utilizado repetidamente para facilitar la compra de deseos, mientras se descuidan las necesidades, contraviniendo la prescripción de Aristóteles. La emisión de moneda también proporciona al gobierno estadounidense dinero para gastar, y más allá de obtener beneficios de los depósitos, se beneficia de la devaluación de los depósitos.
El enfoque de Aristóteles en el dinero como medio de intercambio, le habría convertido en un firme defensor de la estabilidad monetaria. El dinero solo funciona como medio de intercambio debido a su estabilidad. Aristóteles vería el Bitcoin como una moneda pobre, debido a lo inestable que es, y la mayoría de las monedas modernas también serían vistas como ineficientes, ya que dificultan la coordinación eficaz de las personas, debiendo ajustar el precio constantemente. Aunque el oro no es perfectamente estable, no es arbitrariamente inestable y, si se usa de manera suficientemente amplia, sería mucho más estable que nuestras opciones actuales de moneda fiduciaria. La capacidad del oro para ser utilizado a través de culturas y límites regulatorios, hace aún más evidente que Aristóteles apoyaría su uso. En lugar de promover solo la coordinación entre personas de un pueblo, el oro puede permitirlo en todo el mundo. El oro es el medio de intercambio definitivo, y eso no ha cambiado desde la época de Aristóteles. El oro elimina las barreras construidas entre los diferentes estados y países. Es realmente un medio universal de intercambio. El dinero controlado por el Estado tiene un incentivo inherente a la inflación, lo que obviamente dificulta la coordinación, y solo permite a los ricos resistir los choques de precios.
Aunque Aristóteles hablaba principalmente del consumo individual, creía que había una diferencia entre usar el dinero para pagar necesidades y usar el dinero para pagar deseos. Creía que esta distinción era importante, porque ayudaba a aclarar si una persona estaba usando el dinero de forma moral o no. Habría sido cauteloso ante cómo se ha utilizado el dólar, para financiar un aumento en niveles históricamente inauditos de ayudas, gasto educativo y un enorme aumento de programas gubernamentales. Ninguna de estas cosas es necesaria. Todos serían considerados lujos por Aristóteles. La aplicación de la ley y la protección de la propiedad privada han quedado en segundo plano frente al gasto constante en lujos. Aristóteles promovió el derecho de los individuos a poseer la propiedad, ya que lo veía como un campo de entrenamiento moral. Se habría opuesto a nuestro sistema actual, que erosiona la importancia de lo necesario, para pagar lo que no lo es. Un retorno al patrón oro pondría, al menos, un límite para la constante expansión del gasto público en lujos. La moneda ya no podría manipularse para financiar proyectos irresponsables. Es difícil imaginar un mundo en el que Aristóteles sea un firme defensor del dólar estadounidense, que permite continuamente un mayor gasto en bienes de lujo, en lugar de en productos básicos.
Aristóteles fue un firme opositor a la cobranza de intereses. Creía que prestar dinero a alguien, y pedir un pago de intereses, era intentar que el dinero creara dinero, cuando en realidad pensaba que era estéril. Creía que el dinero no debía servir a un propósito más allá de su valor de intercambio y su papel como reserva de valor. Habría considerado que la constante devaluación del dinero de los ciudadanos, por parte de la FED, era una forma de usura. El banco central se queda con más del 2% del valor del dinero de todos los que usan el dólar estadounidense cada año. Sin ni siquiera prestar el servicio, o asumir el riesgo de prestar dinero, el banco central se siente con derecho a quitarnos parte del poder adquisitivo cada año. Aristóteles habría visto esto como una gran injusticia, y habría defendido un sistema que no permitiera un control humano tan lucrativo sobre el dinero.
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