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Y tú, ¿por qué no votas?

El remedio para la abstención es el capitalismo liberal.


“¿Irás a votar en las próximas elecciones?” le pregunté a un vendedor de cebollas en el CENMA. “No, los políticos no me dan de comer y además todos son iguales…todos roban” fue su respuesta.


Votar es un deber que tenemos como ciudadanos, pero no una obligación, al menos por ahora. Cuando el sistema político y económico predominante no ofrece las condiciones para ejercer la “ciudadanía” de manera activa, “votar” se convierte en algo irrelevante, muy costoso e intrascendente. En la primera vuelta de las elecciones de 2019 se abstuvo de votar el 38% de los ciudadanos empadronados, mientras que en la segunda vuelta lo hizo el 57%. En promedio, 5 de cada 10 guatemaltecos se abstuvieron de votar, mostrando así su profundo rechazo, indiferencia, apatía y desencanto con el sistema.


Abstenerse de votar puede tener motivaciones racionales, legítimas y representativas. Racionalmente, el votante concluye que el beneficio que saca yendo a votar es insignificante, tanto que no compensa los costos. Conscientes o no, quienes se abstienen deslegitiman a los gobernantes y por extensión al sistema político. Y, quienes se abstienen de votar perciben que sus intereses no se ven representados en el proceso político.


Sobre estos conceptos profundiza el profesor español Josep. M. Vilajosana en un ensayo que resumo y comento en mi blog: jorgchapas.org. Mientras llegas a leerlo, “mirad que nadie os engañe” (Mt. 24, 4): abstenerse de votar, votar en blanco o votar nulo es moralmente válido y hasta una obligación cuando el sistema no ofrece condiciones para ejercer la ciudadanía de manera activa. Eso sí, si en simultáneo no emprendes acciones propositivas, inteligentes y pacíficas para cambiar el sistema y transitarlo al capitalismo liberal y democrático, te quedas a medio camino.


Créditos fotografía: lahora. gt (2019).

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