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Proscripciones electorales


¡Es más importante cambiar las leyes que a los gobernantes!



Al momento que escribo este artículo permanece en firme la proscripción del partido Prosperidad Ciudadana y su candidato presidencial Carlos Pineda. Son varios los candidatos que han sido proscritos (prohibidos) por el Tribunal Supremo Electoral y las cortes del país. Democracia con proscritos no es democracia, afirmamos los liberales clásicos de derecha auténtica, pero revisemos cuidadosamente el problema.


Nosotros afirmamos que el origen de nuestros problemas yace en las leyes, particularmente en las leyes malas. ¿Qué es una ley mala? Es aquella que otorga atribuciones, poderes y recursos al gobierno que no le corresponden. En el caso de los candidatos y partidos proscritos el problema no es solamente que haya un poder oculto que favorezca a unos y perjudique a otros, el problema de origen es la ley, especialmente la Ley electoral y “contra” los partidos políticos (Decreto 1-85).


Esas normas otorgan poder discrecional a magistrados y funcionarios electorales de turno para decidir quién compite y quién no, evitando que sea el elector quien lo decida en las urnas. El asunto es que los mismos candidatos que ahora se quejan del TSE y del sistema electoral y de partidos políticos, aprueban dicho sistema, y no lo cuestionan sino hasta que los golpea. ¡Incongruentes!


Es el caso de Pineda, Arzú, Cabrera y los demás. Simplemente, no saben, no pueden y no quieren entender el problema de fondo, y por tanto son incapaces de proponer soluciones reales a los problemas verdaderos de los guatemaltecos. ¡Lo importante no es decidir “quién” gobierna, sino bajo cuáles “leyes” gobierna! Mientras no haya una opción que ofrezca derogar las leyes malas y habilitar las buenas, yo votaré nulo en las cinco papeletas, y a la vez activaré en favor del gobierno limitado.

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