top of page

Lucha de clases

¡Apostemos por la cooperación entre clases!


Otra de las consecuencias que nos dejó la reciente crisis política en Guatemala es el agravamiento de la lucha de clases. Esa confrontación entre “ricos y pobres”, entre “los de la capital y los del interior” o entre “indígenas y empresarios” es un lastre que arrastramos desde siempre y que deberíamos superar a fin de vivir en paz.


La buena sociología enseña que la existencia de clases o grupos en una sociedad es normal. Es normal, también, que exista inclinación a la búsqueda de nuestros pares o iguales. Nada de malo hay en ello siempre que existan mecanismos coordinadores como la división del trabajo y el comercio, los cuales nos impulsan a estrechar relaciones y hacer consciente lo interdependientes que somos: los indígenas que cultivan sus campos agrícolas en Almolonga dependen tanto de los mestizos que importan fertilizantes desde la zona 10 de la capital, como estos últimos de aquellos a la hora de sentarse a comer el almuerzo.


La lucha de clases ha sido capitalizada por las izquierdas. Conviene a sus perversos fines la división y la confrontación. Esa lucha fratricida ha sido entronizada en nuestras mentes y sistema por medio de las leyes. En muchas leyes se hace diferenciación de personas y grupos, favoreciendo a unos en perjuicio de otros, ya sea por medio de falsos derechos sociales o injustos privilegios económicos. ¿Cómo podemos acabar con tan nefasto sistema social?


Derogando las leyes que no favorecen la igualdad ante la ley. Igualdad que implica ausencia de falsos derechos e injustos privilegios. ¡Es urgente, así mismo, que las clases medias, altas, mestizas y urbanas abandonemos esa típica soberbia y arrogancia que nos caracteriza, pero también que las clases bajas, indígenas y rurales abandonen al resentimiento y envidia que a muchos corroe! Conoce más aquí.

23 visualizaciones0 comentarios

Entradas relacionadas

Ver todo

Comments


bottom of page