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La Constitución

¡Hacia una Constitución de signo liberal clásico! 


Hoy se conmemoran 38 años de la promulgación de la actual Constitución de la República de Guatemala. ¿Deberíamos celebrarla o reformarla? 


Nuestra actual Constitución es la fusión de dos visiones: una de signo socialista, que se consagra en todo su Capítulo II, Título II: Derechos Sociales, y otra de signo mercantilista, que se consagra de forma dispersa en el resto de títulos, capítulos y artículos. En esencia, la Constitución otorga privilegios a unos en perjuicio de otros, socava la vida, las libertades y la propiedad privada, derechos naturales de los cuales deriva la necesidad de una Constitución. 


Bajo este régimen constitucional, el Estado ha usurpado atribuciones, poderes y dinero que no le corresponden, constituyéndose en manantial de todo tipo de injusticias, y dejando de ser lo único que por naturaleza es llamado a ser: garante de la seguridad, la justicia y las obras públicas. 


Hoy todos los candidatos ofrecen “apegarse” a lo que la Constitución establece. Dicen: “nuestra Constitución es buena, el problema es que no se cumple”. Las izquierdas, más audaces, proponen reformarla hacia el extremo socialista, mientras que la derecha mercantilista continúa ignorante, mediocre y temerosa de reformarla, evidenciando su incompetencia. 


Creo que nada hay que celebrar, si al caso, tomar consciencia de la urgente necesidad de reformar nuestra Constitución, hacia una de signo liberal clásico, que consagre los principios de gobierno limitado, mercados libres y propiedad privada. Pero ello será posible sólo si una mayoría de ciudadanos nos unimos entorno a un proyecto político de derecha liberal capitalista, audaz, radical y ambicioso. Como no existe semejante proyecto en estas elecciones, votaré nulo en las cinco papeletas, y tú, ¿qué harás? ¡Sígueme en Tik Tok!





Fotografía: Radio TGW.

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