• Alexis Pérez

¿Desastre climático o desastre en la gestión pública?

Los “fenómenos” de carácter natural van a existir en cualquier parte del planeta y en toda época, en diferentes formas y dimensiones, por mencionar algunos: sequia, terremotos, calor extremo, incendios forestales, tormentas de nieve y hielo, tornados, volcanes (erupciones ), huracanes, etcétera, son hechos que ningún ser humano podrá evitar que pasen.

Podemos hacer todo lo que se antoje en contra de la naturaleza, pero no por eso ella sucumbirá al antojo humano, sigue su curso tal cual su desarrollo natural.


Lo que sí podemos hacer es prepararnos para los embates de la naturaleza, entre más capacitados y preparados estemos, más reduciremos los riesgos. En estas situaciones salvaguardar nuestra integridad física y nuestros bienes materiales, se logra anticipándonos a las inclemencias del tiempo.


A menos planificación y capacitación más desastre, el desastre no es generado en sí por la naturaleza, ella presenta cambios, el daño es generado por el ser humano, por sus malas condiciones o imprudencia a la hora de enfrentar a la naturaleza.


En las últimas 48 horas Guatemala ha sufrido grandes daños materiales y pérdidas irreparables como son la pérdidas de vidas humanas, a causa de “las inclemencias del tiempo”. No, no, no, señores, sufrimos las consecuencias de cientos de años de mala gestión o administración pública de parte de politiqueros, el clima solamente pone en evidencia ese desastre administrativo que nos tiene prácticamente indefensos a la hora de enfrentar los cambios climáticos. Tenemos malísima ejecución de obra pública.


Como puede ser posible que a los meses de inaugurar puentes que nos cuestan millones de Quetzales, se desmoronen como si fueran elaboradas de cereal, como puede ser posible que seguido ocurran hundimientos de suelo en ciudad de Guatemala, como olvidar el hecho sucedido el 22 de febrero de 2007, en el barrio San Antonio de la Zona, donde un hundimiento formó un agujero de más 50 metros de diámetro y cerca 75 metros de profundidad, tragándose varias casas y cobrando la vida de tres personas. Hoy sufrimos otro problema de la misma índole en el kilometro 15 de la Ruta al Pacifico, y así podemos mencionar infinidad de problemas.


El arquitecto y urbanista Álvaro Valdéz dice: “el problema de fondo en ciudad de Guatemala, es que el modelo urbanístico está dirigido por intereses particulares, por lo que este modelo es el que está llevando a la ciudad al caos en el que se vive actualmente”. Esto demuestra que los argumentos que dan las autoridades de que las fallas presentadas son causa de las inclemencias del tiempo, son totalmente falsos. Ante esto nos podemos preguntar: ¿Existen soluciones? ¡Por supuesto que sí! Solo que los problemas de fondo, requieren soluciones den la misma vía. Debemos ir a la raíz del mal, debemos limitar al gobierno ( funcionarios) a sus funciones propias: seguridad, justicia y la construcción de obras públicas de buena calidad, colocarles candados para evitar que se roben nuestros impuestos, crear el sistema que les obligue a hacer obras de calidad.


“NO NOS FALTA DINERO, NOS SOBRA POLITIQUERIA”.

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