• Jorge David Chapas

¿Comunismo en la iglesia católica?

A propósito de los tiempos de cuaresma, tiempos de conversión!

Los muchos problemas que hoy nos afectan a los guatemaltecos: la pobreza, la injusticia, la violencia, la corrupción y la ignorancia son, en buena parte, responsabilidad de la iglesia católica, tristemente hoy mal representada, por muchos sacerdotes, aquí y en todo el mundo.


Desde hace más de 130 años, la iglesia católica ha pronunciado al menos 15 encíclicas sobre cuestiones sociales, lo cual configura la Doctrina Social de la Iglesia (DSI). La primera de ellas fue la “Rerum Novarum” (Sobre las cosas nuevas) de León XIII en 1891. A ella se siguieron refiriendo los pontífices Pío XI en “Quadragesimo Anno” (A cuarenta años) en 1931; Juan XXIII en Mater et Magistra (Madre y Maestra) en 1961, Populorum Progressio (El desarrollo de los pueblos) en 1967 y Octogesima Adveniens (Al acercarse el octagésimo [aniversario]) en 1971.


El problema con estas encíclicas es que condenan el comunismo, pero también condenan el capitalismo. Si el comunismo es malo, pero el capitalismo también, entonces los católicos fuimos conducidos a la “tercera vía”. El “tercerismo”, como enseña el economista austriano Von Mises, es inestable y abre las puertas al peor de los males. Así, el “tercerismo” dio paso a la “Teología de la Liberación”, doctrina nacida en América Latina en la década de 1960 y partir de la cual emerge con toda fuerza el socialismo en la iglesia católica.


San Juan Pablo II, en 1991, con su Centesimus Annus (Centésimo Año) y Benedicto XVI, rompen con el “tercerismo”, pero flojamente y demasiado tarde. Hoy, muchos sacerdotes, entre quienes cuento rápidamente al Padre Víctor Ruano de la diócesis de Jutiapa y al Cardenal Álvaro Ramazzini de Huehuetenango, son claro ejemplo y resultado de aquel vendaval de corrientes políticas, económicas y sociales anticristianas. ¡Continuaré!

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