• Jorge David Chapas

A mal tiempo, menos leyes


“Es más importante matar las malas leyes que aprobar las buenas”, Calvin Coolidge



Guatemala se localiza en la zona intertropical del mundo, una región con mucha lluvia, sol y condiciones fértiles para la agricultura. Los huracanes, tormentas y depresiones tropicales son fenómenos naturales con los cuales debemos aprender a vivir y más bien, fortalecer nuestras economías familiares, ahorros, propiedades e infraestructuras para, primero contener sus potenciales impactos, pero también “aprovechar” al máximo sus beneficios y abundancias.


Desafortunadamente, en Guatemala y América Latina parece que la clase política y las élites (empresariales, cristianas, militares y académicas) no quieren entender que para que la economía familiar (no la “macroeconomía”), ahorros, propiedades e infraestructuras sean fuertes y productivas debemos contar con justas, claras y pocas leyes.


En estos días se cabildean varias leyes malas en el Congreso: una “ley de adquisiciones del Estado”, iniciativa 6141, y la “ley orgánica de planificación”, iniciativa 6145, la cual busca convertir a SEGEPLAN (Secretaría General de Planificación) en “Ministerio”. La primera, aunque necesaria, es inútil si primero no limitamos las competencias, poderes y dinero de los gobiernos, nacional y municipales. La segunda ley es peor, porque otorga más competencias, poderes, personal y recursos al Estado, profundizando así el estatismo y la planificación centralizada.


Debemos derogar estas y demás leyes malas, pues ellas empobrecen más a nuestras familias; obstruyen la creación de riqueza y ahorros, ponen en riesgo nuestras propiedades y evitan que haya más y mejores carreteras, puentes, drenajes, diques y embalses para contener y aprovechar la abundancia que nos ofrece La Creación en estas latitudes del planeta. ¡A mal tiempo, menos leyes! Sígueme en FB: Jorge David Chapas y en Twitter: @JDChapas.

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